Dulce-Amiga en el jardín palaciego bajo la luna llena
Colección Historias · Capítulo VI

La historia de Dulce-Amiga

Hilado Por: Juan José Montes Noriega · Miércoles, 19 de agosto de 2026 · ≈ 4 min de lectura
Sección: El Escriba GlotónColección: Mis Noches de Desvelo con SchehrazadaGénero: Verso en prosa de un relato enmarcado

"Homenaje a los autores anónimos de “Las Mil y una noche”

Entonces Schehrazada dijo…

He llegado a saber, ¡oh rey afortunado! que en los reinos donde el tiempo se teje en susurros de seda y estrellas, floreció la leyenda de Dulce-Amiga. Esclava de faz tan luminosa que eclipsaba a la luna en su plenitud. Su hermosura, tallada bajo las leyes de la proporción divina, era un lienzo perfecto: su frente semejaba el mármol más terso; sus ojos oscuros encerraban los misterios de Oriente, y sus labios eran néctar puro.

El sabio visir Fadleddin, cautivado por su gracia, la compró para ofrendarla a la gloria del sultán de Bassra. Más la guardó en su palacio para que reposara y se acicalara. Fue entonces cuando el destino, caprichoso, cruzó sus caminos con los de Alí-Nur, el hijo del visir. Alí-Nur, cuya belleza rivalizaba con la de la aurora, vio a Dulce-Amiga y sus almas se entrelazaron en un vínculo tan exacto y simétrico como la proporción áurea.

—Al suceder lo sucedido—

Fadleddin, visir de noble porte y alma constreñida por el temor, lloraba amargamente en sus aposentos. Su bella y prudente esposa se acercó a él como un oasis, portando la luz de la razón. No eran las riquezas lo que el destino había arrebatado a la casa, sino la pureza de su esclava. —No llores, ¡oh señor mío! —Dijo la esposa—. Pues el rey ignora lo acontecido y nuestro honor sigue intacto ante los ojos del mundo.

La casa del visir resplandecía con la perfección de Dulce-Amiga, a quien el joven Alí-Nur amaba con devoción. Sin embargo, la sombra de la envidia y la tiranía del visir rival se cernían sobre ellos como nubes de tormenta. Tras la muerte de Fadleddin, las riquezas de Alí-Nur se evaporaron cual espejismo. Acechados por la penuria, el infortunio obligó a la pareja a separarse: ella pidió ser vendida para saldar deudas y salvar a su amado de la ruina. Su separación fue efímera; al sentir la herida sangrante en el alma, Alí-Nur se negó a realizar la venta, desatando la ira y persecución de sus enemigos, forzando una huida hacia tierras lejanas. En medio del exilio, cuando las caravanas de la vida parecían perderse, el amor verdadero y la lealtad sostuvieron su unión.

Al despertar de un largo sueño, se encontraron en el jardín de las delicias. En medio de él, un palacio llamado de las maravillas. En su interior, disfrutaron de la hospitalidad y el vino de un buen anciano llamado Jeique Ibrahim, y de la generosidad de Karim, un humilde pescador que sin dudarlo les alimentó con deliciosos pescados fritos. Todo esto sin saber lo que el destino tejía para ellos. Para corresponder las atenciones, Dulce-Amiga tocó el laúd y cantó, mientras Alí-Nur contaba su triste historia. Conmovido hasta el alma, el pescador les cambió la vida devolviéndoles la libertad y la riqueza perdida. ¿Pues quién más podría ser sino el mismísimo Khalifa Harún-Al-Rashid? Quien los tomó como sus protegidos y castigó sin piedad a sus enemigos.

Moraleja

La historia de Dulce-Amiga nos enseña que los tesoros más grandes de la vida no residen en el oro ni en el poder terrenal, sino en el amor puro y verdadero. La belleza física, por más armónica y perfecta que sea, está sujeta a las leyes del tiempo y la fortuna. Sin embargo, el afecto y la lealtad que desafían la adversidad prueban que el verdadero valor humano radica en la nobleza del espíritu y la entereza ante el infortunio.

Aquel que busca enmendar el error ajeno con el perdón halla la verdadera paz, mientras que el que se aferra al orgullo y la venganza se encadena a su propia destrucción. La lealtad no es una cadena que aprisiona el corazón, sino el lazo de oro con el que el universo recompensa a los justos.

Edición ilustrada · Las Mil y Una Noches
Documento original: Capítulo VI · Historia de Dulce-Amiga PDF
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"Gracias por abrir estas páginas y dejarte llevar por las historias de Schehrazada, espero que su magia se quede por siempre contigo."

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