El mandadero de Bagdad y las tres doncellas en el palacio junto al estanque — Historia del Mandadero y las Tres Doncellas
Colección Historias · Capítulo IV

Historia del Mandadero y las Tres Doncellas

Por Juan José Montes Noriega · ≈ 3 min de lectura
Sección: El Escriba GlotónColección: Mis Noches de Desvelo con SchehrazadaGénero: Verso en prosa de un relato enmarcado

«El Tapiz de los Ecos y el Destino» · Homenaje a los autores anónimos de «Las Mil y Una Noches»

Con su dulce voz Schehrazada enmarca este nuevo relato bajo el peso de los mercados terrenales, en el que un humilde mandadero buscó refugio en un palacio de damas enigmáticas, descubriendo que la desdicha humana se entrelaza como un tapiz: los mendigos reales expiaron su soberbia, los hermanos visires sufrieron la separación y el príncipe Beder cayó cautivo de la reina Labé, aprendiendo que la verdadera prudencia reside en la humildad, la lealtad y el dominio de las pasiones frente a los espejismos del destino.

En el bullicioso zoco de Bagdad, donde el polvo de las horas se confunde con el oro, un humilde mandadero cargaba sobre sus hombros el peso de un cesto repleto de manjares y flores. Guiado por los ojos furtivos de una doncella de esbelta figura, cruzó los umbrales de un palacio fastuoso para encontrarse no solo con vino y risas, sino con la sombra del peligro y la elocuencia de corazones atribulados. Allí, al amparo de la noche, tres príncipes convertidos en mendigos, marcados por la fatalidad y el tuerto destino, deshilacharon sus memorias como un hilo de seda que desafía al tiempo.

La verdadera prudencia reside en la humildad, la lealtad y el dominio de las pasiones frente a los espejismos del destino.

Las voces del pasado resonaron en las paredes enjoyadas, trayendo el eco lejano de Shamseddin y Nureddin, hermanos de sangre y visires cuyo efímero desacuerdo dividió sus linajes. Por caprichos del orgullo, el curso de sus vidas se bifurcó entre la opulencia y el destierro, sembrando semillas de discordia que solo la Providencia supo enderezar décadas más tarde. De aquel amor furtivo y errante nació Beder, príncipe de Persia, cuya deslumbrante belleza rivalizaba con la luna. Sin embargo, ni la nobleza de su cuna ni la gracia de su rostro lo libraron de las garras de la hechicería; al desembarcar en las costas de la Reina Labé, su alma pura fue sometida al yugo de la transformación y el engaño, convirtiéndose en ave prisionera de un reino donde la crueldad se disfrazaba de prodigio.

En el tejido inescrutable de estas historias, el mandadero comprendió que la fortuna es un péndulo caprichoso y que las murallas más altas de nada sirven si el espíritu carece de templanza. Cada relato tejido en la penumbra es un espejo donde el ser humano tropieza con su propia soberbia, cede a la seducción de los sentidos o sufre la amargura de la distancia.

Moraleja

La rueda del mundo gira sin detenerse, y los hilos de la vida se entrelazan para enseñarnos que el orgullo engendra la pérdida, la belleza sin juicio atrae a sus propios verdugos, y la desdicha no es más que el cincel con el que la paciencia esculpe la sabiduría; pues quien gobierna sus pasiones y abraza la humildad en tiempos de bonanza, hallará siempre el camino de regreso a la luz, aun cuando las sombras del engaño parezcan devorarlo todo.

Saga · Mis Noches de Desvelo con Schehrazada
Sigue el hilo de las mil y una noches
Gracias por leer en El Escriba Glotón

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Juan José Montes Noriega — El glotón metiche. · eltatagloton@gmail.com

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